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El uso de Internet contrasta con la política educativa

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Corren tiempos de crisis en los que las políticas conservadoras se encuentran con un ambiente propicio para realizar recortes sociales que ahondarán en las diferencias entre ciudadanos. La Educación, además de otros valores propios de las políticas del bienestar y la igualdad, corre el peligro de ser tratada como moneda de cambio para aplacar a los mercados y a los mandatarios europeos. El gobierno conservador ha quitado de un plumazo el Proyecto Escuela 2.0 (ordenadores para todos los alumnos y pizarras digitales en las aulas), el Proyecto Educa3 (que intentaba escolarizar de 0 a 3 años), además de recortes significativos a las becas, a la investigación en la Universidad, etc., etc. Desde este modesto espacio me gustaría expresar mi más absoluto rechazo a este tipo de políticas, tengan el color político que tengan. La Educación pública, uno de los pilares sobre los que se construyen los estados democráticos e igualitarios, debe estar por encima de los mercados y los valores tecnocráticos que dominan el mundo actual. En el actual siglo XXI, aunque parezca innecesario por considerarse cuestiones ya superadas en otras épocas, nos encontramos en un momento de debate sobre la igualdad, el derecho a la educación para todos, el derecho a un trabajo y vivienda dignos, etc. (todo se recoge en la Declaración de los Derechos Humanos, que rige el devenir de nuestra especie).

En este marco caótico y fluctuante que depende de los tecnócratas que rigen nuestro devenir diario, no debemos olvidar que la Educación es un derecho universal que no sabe de colores políticos ni de mercados. Más concretamente, el uso de Internet y las nuevas tecnologías en las aulas, es una obligación por parte de las escuelas porque nuestros jóvenes lo demandan y necesitan preparación para acceder a un mundo laboral exigente en este nuevo contexto tecnológico. Precisamente ese mundo laboral y competitivo que demanda jóvenes cualificados para asumir gran variedad de tareas. Sinceramente, vivimos en una locura e histeria colectiva propia de la falta de organización y planificación necesarias para regir los designios de países modernos y en los que los valores de la igualdad y el mínimo bienestar exigibles son innegociables. Por favor, los políticos deben de una vez por todas olvidar los paradigmas programáticos propios de su tendencia política y sentarse a reflexionar que la Educación, la Sanidad y el bienestar social, han de contar con recursos gobierne quién gobierne. En concreto, el uso de las nuevas tecnologías en las aulas, no puede tener vuelta atrás porque la sociedad así lo reclama. Algunos datos que dan soporte a esta tesis son los siguientes:

  • El consumo digital aumentó un 23% en 2011 respecto al año anterior.

  • El 32% de los usuarios lee periódicos digitales.

  • Hay más de 23 millones de internautas.

  • El 68% de los cuáles accede a redes sociales.

  • El 97.5% de los estudiantes accede a Internet.

  • El 67% de los estudiantes prefiere tener acceso a Internet antes que tener un coche.

  • El 54.1% de los estudiantes usa las redes sociales para comunicarse con familiares y amigos.

  • El 76.7% de los autónomos accede a Internet.

  • Los asalariados, parados, amas de casa y pensionistas están accediendo cada vez más a la Red.

  • Etc. etc.

 

Además de estos argumentos estadísticos obtenidos del número 111 de la revista Personal Computer, en el caso concreto del uso en el aula, podemos afirmar lo siguiente:

  • Distintos estudios demuestran que el uso de la Pizarra Digital Interactiva mejora los aprendizajes de los alumnos.

  • Internet y el uso de las nuevas tecnologías en el aula dan un valor añadido a las explicaciones de los profesores, apoyándose en el elementos multimedia adecuados.

  • Los alumnos deben ser educados en un uso adecuado de los nuevos medios, recibiendo las indicaciones propias para salvaguardar su privacidad y realizar accesos seguros a la Red.

  • Ningún alumno que no tenga un conocimiento mínimo sobre Internet, sus aplicaciones, buscadores, redes sociales, etc., podrá tener una cualificación adecuada en el complicado mundo laboral al que se tiene que enfrentar.

 

Ya no vale la pizarra de tiza ni el modelo transmisivo, la sociedad demanda otras cosas como nuevos sistemas de enseñanza-aprendizaje basados en nuevos medios, nuevas formas de evaluar los resultados, nuevas formas de comunicación en los que no hace falta la presencialidad, nuevos roles de los participantes del acto educativo, etc. Por favor, olvidemos los tintes políticos y no demos vuelta atrás a lo que no tiene retorno.

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gravatar.comAutor: JLBracamonte

Amén

Fecha: 05/04/2012 21:35.


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